Llanto de nuestra amistad
Ayer por primera vez, después de hablar me quedé vacía. Triste. Es la primera vez que me pasa después de una de nuestras charlas de “anti-crisis”. Tengo la sensación de que esta vez estabamos en niveles distintos y eso me entristeció.
Tus palabras estaban lejos de la esencia de nuestra amistad y yo no pude acercarme, no supe... esta vez no.
Sé que me quieres y sabes que te quiero pero creo que se acabó, se acabó esa magia que nos hacía diferentes, que hacía que nuestra amistad superara los límites de cualquier otra. Creo que es normal, quizá lo que no era normal fuera lo otro. Yo esperaba temerosa a que llegara este momento, lo temí con todas mis fuerzas y a veces hasta pretendía creer que nunca pasaría, pero era inevitable.
Hace pocos días releía tus posavasos, allí está todo, el comienzo, el alma de esta amistad. Escribo amistad y la palabra se me queda pequeña, pero creo que tú la sentirás igual que yo.
Hoy quiero llorar por eso, por lo que tuvimos y nunca más tendremos, pero con el consuelo de tener siempre tu sonrisa cómplice.
TE QUIERO.
